Archivo de 12 abril 2011

Ayer tocó cara, ya os conté un poco por encima que estuve muy bien y sorprendentemente pude hacer unas cuantas cosas, siempre a mi ritmo, quiero que quede claro y hoy quería contaros con más detalle el reencuentro con Antón, pero hoy no estoy muy bien para estar ante el ordenador, así que solo os diré que el reencuentro fue espectacular, menudo abrazo que me dio, hasta se puso algo colorado y sobre todo muy contento. Se pasó toda la tarde contentísimo y diciendome que tenía ganas de verme e incluso cosas más chulas pero que me voy a guardar para mi, lo que si puedo decir es que tuve una buena ración de abrazos y de caricias. Porque si algo es Antón además de muy movido y juguetón, es cariñoso.

Por la noche me acosté muy contento, Silvia también lo estaba de verme tan recuperado, pero en medio de la noche ya empecé a notar los típicos roncus, como cuando ronronean los gatos al respirar, así que intentaba cambiar de lado o toser forzado para que parasen. Dormí genial y comodísimo hasta las 9 de la mañana. Me levanté a esa hora para que me diese tiempo a tomar toda la medicación, desayunar y recibir al equipo de hospitalización a domicilio. Tenía a las dos abuelas desde las 7:30 por casa, una para levantar a Antón y llevarlo a la guarde y  la otra para mi, para ayudarme toda la mañana y que no me quedase solo. Menos mal porque sino no hubiese sido capaz ni de prepararme el desayuno, la disnea al cambiar de sitio era agobiante, así que tuve que ir muy despacito con todo. Lo peor es que volvieron las flemas y aparecieron trazas de sangre. No entiendo porqué, lo único que varió de la medicación son los inhaladores en vez de la pipa (mascarilla con inhalador).

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