Archivo de 4 abril 2011

…vamos por 447 páginas vistas hoy en el blog, lo que supone un nuevo record. ¿Llegará el blog a 500? Los artículos más vistos los dos donde se habla de las sensaciones personales al recibir la noticia de las metástasis.

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Ya han pasado 70 días desde que entré en la lista de trasplante. Han pasado bastante rápido los primeros, porque la vida en casa continuó igual de atareada que siempre, porque quizá ya estamos demasiado acostumbrados a este tipo de sucesos extraordinarios donde uno se juega la vida, así que nosotros nos dedicamos a vivirla intentando recordar lo menos posible que esta se podría acabar en cualquier momento, pero aquí en el hospital, sobre todo estos últimos 4 días ya soy más consciente de lo importante que es que el trasplante llegue a tiempo, a ser posible cuanto antes, porque si es el hemangioendotelioma lo que me está matando es impredecible su evolución y si son los efectos de la quimioterapia a modo de fibrosis, estas suelen ser galopantes.

Esto de estar más impaciente, aunque yo prefiero decir ser más consciente, porque impaciente tampoco me siento, ya me explicaron que es lo normal a medida que va pasando el tiempo y cuando pasas de los 4 meses que te han dicho como la media de espera, todavía se hace más largo. De todas formas para mi aún no es algo angustiante ni estoy todo el día pensando en ello, ahora en realidad lo que me preocupa que habiendo descartado la posible infección, me vaya a quedar en este estado y me envíen a casa con las complicaciones que eso tendría para mi y para mi familia, porque las casas no están preparadas para esto, si por el contrario me tengo que quedar en el hospital sería tremendo si el trasplante tarda, de todas maneras pensando esto me estoy adelantando a los acontecimientos y todo eso puede no tener porque ser así. Mejor esperar a ver como evoluciono los próximos días.

Hoy pasó al doctora, comprobó que ya no tengo ruidos, o al menos muchos menos y tampoco espectoro nada.  La teoría ahora es que el efecto antiinflamatorio de los corticoides hace que los pulmones dejen de estar irritados y por tanto no generan mucosa y por tanto dejo de espectorar y de tener ruidos, pero aún así no he mejorado apenas en la capacidad de esfuerzo. Esta tarde he estado ligeramente mejor, consiguiendo ir al baño dos veces por mi propio pie sin morir en el intento, pero poco más, de todas formas lo que hoy empieza como una mejoría ligera, mañana puede ser una notoria mejoría como ya he comprobado otras veces.

Tampoco he tenido tanto sueño durante el día y he aprovechado para seguir viendo episodios de la serie The Big Bang Theory, con los que me meo de la risa, alguno lo vi con Silvia y a ella aún la hacen reir más, así que como veis las convalecencias no siempre tienen porque ser malas.

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En el artículo anterior, que en el blog se ve después de éste, relataba como había sido recibir tan terrible noticia, pero lo que no me esperaba es que mi hermano Jose escribese un comentario relatando como lo vivió él, hay cosas que conocía y cosas que desconocía, supongo que nunca hay un momento para hablar de cosas tan desagradables. Me ha gustado mucho ese relato, es duro, si lo es, es crudo, si también, pero es que ser consciente de tu muerte o de un ser querido cercano lo es, pero creo que se puede aprender de todo esto y mucho, por eso lo considero interesante. (Estamos hablando del 20 de diciembre de 2006)

Hola, Ivan.

Terrible, el relato, como terrible fué la situación. Situación por la que pasará mucha gente diariamente cuando reciben la noticia de que tienen un cancer, cuando muchas veces inicialmente no se sabe gran cosa de éste, ni de su futura evolución, … cuando posiblemente ni siquiera esté confirmada su existencia.

Recuerdo muy bien el momento en el que el Jefe de Neurología del Juan Canalejo nos dió la noticia. Entramos en su despacho. Fué directo y al grano: “Tiene metastasis. Hay que enviarlo a Oncología”. Nos quedamos mudos, helados. Cuesta creerlo. Recuerdo que me sorprendió mucho la absoluta seguridad con que lo dijo. “Es mestastasis”. Contundente. No dejó lugar a dudas. Me sobrepuse lo suficiente como poder hacerle preguntas. No sé muy bien cómo lo hice, el shock era muy fuerte, supongo que pensando en cómo te lo iba a decir a ti, pensé en qué preguntarías tú, en si habría alguna posibilidad de error, algo a lo que agarrarse para poder decirte “todavía no es seguro del todo”… y le pregunté ¿ Es seguro ?. “Si”, fue su respuesta. Nuevamente con un tono contundente. Me negué a aceptarlo. P ero… ¿ es *absolutamente* seguro, no existe la posibilidad de que esas manchas sea por otra cuestión, por rara que sea, es seguro *al 100%*, no existe ni la más *mínima* posibilidad de error ?. La pregunta y mi tono fueron esta vez tan contundentes como sus afirmaciones. No quería oir la respuesta más lógica, basada en apreciaciones personales, ni en estadisticas. Quería asegurarme de si quedaba alguna esperanza de que no fuese mestastasis. El Dr. dudó, y finalmente dijo “Hombre… el 90 o 95% de las veces se confirma”. Vale. Me sirve. Hay esperanzas. Si no, no sabría cómo decirtelo a ti.

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Nota: Este artículo es bastante duro y realista, sobre todo para la familia que vivió aquellos momentos, así que prefiero advertir antes de su lectura.

Recuerdo muy bien aquel día, 20 de diciembre de 2006. Se me ha quedado grabado a fuego en la memoria, aunque ya no me produce mala sensación, sólo quiero contarlo porque no me gustaría que a nadie más le pasase algo así.

Estaba en mi habitación de neurocirugía de Juan Canalejo, llevaba exactamente un mes ingresado y los diagnósticos se habían retrasado mucho, aún no sabía lo que tenía, pero estaba contento porque la tarde anterior en una ganmagrafía me habían descartado la existencia de metástasis en las vértebras, así que parecía que no habría nada malo.

Entró mi suegra en mi habitación y me sorprendí, le pregunté que porqué había venido y me dijo que simplemente para acompañar a mi mujer. Me dijo que había entrado a hablar con el médico junto a dos de mis hermanos, en ese momento, ingenuo de mi, no me di cuenta de nada, charlamos un poco y tuvo que salir porque entraba la señora de la limpieza a hacer la habitación.

Charlé animado con la de la limpieza como hacía todos los días, se que estuvimos hablando sobre el libro que estaba leyendo en aquellos días, Los Pilares de la Tierra, qué adecuado, pienso ahora. Cuando ésta se marchó me quedé pensando y esperando a que secara el suelo para ver si entraba mi familia.

De pronto caí de la burra. Ese no era día de información de los médicos, además ¿porqué habían venido dos de mis hermanos si ese día era laborable? Algo estaba pasando, por eso quiso venir mi suegra, para no dejar sola a Silvia. Como el suelo estaba todavía mojado me dijeron que iban a la sala de espera y luego venían.

Esperé a que se secase el suelo y me levanté decidido a ir hasta la sala de espera. Estaba al final del pasillo, no recuerdo lo que iba pensando, pero si se que para entrar había que girar a derecha y ya se abría toda la sala. Cuando iba a hacer el giro para entrar, decidí entrar despacio, haciéndome ver, por si estaban hablando algo importante les diese tiempo a callarse y no oir nada que no debiese.

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