Me manda un enlace Davit, al que le encanta la fotografía, sobre un blog, con un artículo que se titula Mi diario fotográfico en el hospital, por supuesto he ido a echar un vistazo y me ha gustado, tanto la idea como ese proyecto en concreto que dice así:

Fiona quería dar a conocer su historia mediante esas fotos y sobre todo contar a la gente lo que había aprendido en estos años de lucha. Le ofrecí mi blog para hacerlo.
Quedé con ella en El Masnou para planificar la historia y después las invité a comer otro día, a ella y a su madre Marie-Pierre, a una sabrosa receta de los pescadores catalanes, Rap a l’all cremat (Rape al ajo tostado) para acabar de ultimar los detalles.

Continúa ya con el artículo del relato:

Cuando me dijeron que me habían de volver a operar, ví muy claro que sería difícil seguir con el proyecto del carrer Montcada. Y caminando por los pasillos de Can Ruti, el tema del proyecto de final de curso se me presentó como una evidencia. Can Ruti, mi querido Can Ruti, el pijama azul, los pasillos, las agujas, las pastillas, las enfermeras, las horas de espera. Plasmar este momento de mi vida era muy importante.

Los humanos somos tan cobardes que a la primera de cambio retrocedemos.
Observando los comentarios a mi alrededor, parece que la gente no tenga ganas de luchar por la vida y que no sabe apreciar la felicidad que se le presenta.
No se trata de preguntarse si uno tiene la suerte de ser feliz sino mirar hacia la dirección correcta, y hacerlo con paciencia y confianza.

Os recomiendo seguir leyendo su historia en el blog de su amigo y fotógrafo Paco Elvira, al final de cada artículo encontrareis un enlace que pone continuación, pulsadlo y seguid su historia, no es muy larga y está muy bien.

La verdad es que la idea del relato fotográfico es buena, yo había pensado en ella y cada vez me animo más, sabiendo además que tengo cerca buenos fotógrafos, empezando por mi tio Luis, que cuando esté por aquí seguro que se anima, siguiendo por Davit, siempre dispuesto por la cámara y hasta Juan, con su nuevo estudio de fotografía en marcha, seguro que se anima. Incluso yo me animaría a retratarme en las ocasiones que pueda.

Si no me he animado antes es por prudencia, lo que más me interesa es el trasplante, que todo salga bien y no causar molestias en el hospital y andar por el medio en plan estrella tampoco es que me apetezca, porque aquí hay mucha más gente y todos igual de importantes y no quiero que se malinterprete.

Desde luego veo que de una manera u otra todos los que pasamos por algo así, un trasplante, una operación vital, una larga enfermedad, tenemos necesidad de contarlo, de plasmarlo de alguna manera, no se si por espiritu divulgativo o bien en un inconsciente intento de inmortalizarnos de alguna manera y que algo de nosotros permanezca por si acaso.

Sea por lo que sea pienso que son historias que merecen ser contadas, y que creo que tienen interés, ¿qué aventura puede ser más extrema que un trasplante bipulmonar? No se, ¿vosotros que opinais?

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