Archivo de 21 febrero 2011

Así se titula el video que hace unos días presentó en A Coruña Patxi Irigoyen, un navarro de 35 años al que subir 3 escalones le costaba un mundo y tras ser trasplantado de ambos pulmones se atrevió a escalar hasta 5.815 metros del cerro de las Tórtolas, en los Andes chilenos, soportando 20 grados bajo cero y lo hizo para participar en un estudio sobre la respuesta de un trasplantado en situaciones de esfuerzo. El navarro estuvo acompañado por el médico Javier Botella de Maglia, intensivista valenciano del hospital La Fe -que se encargó de supervisar la aclimatación a la altitud de Irigoyen- y tres amigos de Patxi, además de otros tres médicos.

Como hacía tiempo que venía siguiendo su aventura y me enteré de que venía a Coruña me acerqué a verlo. Tengo que decir que me quedé impresionado, aunque sabía que iba a ver una persona que es capaz de realizar esfuerzos mayores que los que hace la mayoría de la gente lo que más me llamó la atención al principio fué encontrarme con una persona normal, ni costurones tipo frankenstein, ni nada que delatase que fué trasplantado hace ya 10 años. Me divertía ver como se movía, como subió las escaleras del escenario, en general me quedé maravillado de lo bien que se puede vivir trasplantado.

Además de la interesante historia que nos contó, es que encima es buen comunicador, lo cual hizo más interesante la charla. Finalmente nos puso una parte del video, en concreto en la que se ve como llega al hospital el día del trasplante, lo que piensa, como llama a su padre que no estaba allí para decirle que lo van a trasplantar, incluso se puede ver alguna parte de la operación, el ambiente del quirófano… Tengo que decir que menos mal que las luces estaban apagadas, porque yo que llevaba unos días en lista y que andaba con el canguelo típico de pensar lo que me espera, me emocioné bastante y alguna lagrimilla me calló.

En la parte de las preguntas le conté que yo estaba en lista de espera y que sentía miedo, miedo a la sensación que se tiene cuando se despierta de la operación y no tuvo reparos en contarnos como se sintió él, sentir el tubo y la máquina que respira por ti, cuando te quitan el tubo y el miedo a que tus nuevos pulmones no sean capaces de respirar por si solos, contó que con gestos les decía que no se lo quitasen a los cirujanos. Después vino el pasar a planta, un rechazo agudo y la fisioterapia, con la que día a día veía que podía hacer cosas que antes del trasplante no podía.

En las butacas continuamos un grupito de personas charlando sobre todo esto y lo que más me gustó, fué conocer a sus padres, entendí de donde saca ese caracter tan loco y divertido y entendí lo duro que es también para la familia.

Ya tengo reservada mi copia del DVD, estos días me haré con ella y os aconsejo que la veais, porque promete ser una experiencia que no olvidareis jamás. Además estareis ayudando a la investigación sobre la fibrosis quística, porque el dinero recaudado con la venta irá destinado a las becas Pablo Motos para la investigación sobre la fibrosis quística.

Podeis ver el trailer pulsando en este enlace.

Para adquirirlo, son solo 15 €, podeis hacerlo a través de la web de la Asociación contra la fibrosis quística Navarra o en A Coruña lo teneis disponible en la sede de la Asociación Gallega contra la fibrosis quística cuya dirección es:

Plaza de Esteban Lareo, bloque 17 bajo , 2ª Fase de Elviña. 15008 A Coruña

fqgalicia@fqgalicia.org

Tel: 981 240 867

blog : http://fqgalicia.blogspot.com


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El sábado ya empezaba a encontrarme peor, ayer domingo estuve todo el día bastante hecho polvo y con dolor en el pecho, pero es que lo de esta noche fué terrible, sensación de ahogarme al estar acostado, mucha tos, disnea ante el más mínimo movimiento y lo peor, cada vez más flemas tintadas ligeramente de sangre.

Me llegué a preocupar que fuera cosa del tumor que estuviese creciendo y no llegase a tiempo el trasplante. Cuando uno se encuentra tan mal es dificil ser optimista. Por otra parte me andaba en la cabeza que pudiese ser una infección, resistente a los antibioticos que me dieron la semana pasada, que atenuaba los síntomas durante el tiempo de toma, pero al acabar la medicación volvía a resurgir y que por eso no había recuperado la saturación a los niveles que tenían siempre y que aún me permitían pasear en llano sin oxígeno.

Me costó mucho levantarme, incluso necesité algo de ayuda para vestirme. Conseguí hablar con mi neumóloga por teléfono y me pidio que fuese a verla esa misma mañana. Hay que decir que este tipo de actuaciones son un privilegio visto como está el sistema sanitario actualmente, tanto el público como el privado. A la media hora ya había llegado al hospital.

El diagnóstico es que tenía una infección, así que me ha dado un tratamiento fuerte a base de antibióticos y corticoides para 10 días y ver como evoluciono. También me cambió uno de los inhaladores.

La verdad es que me quedé mucho más tranquilo, porque si era un avance de la fibrosis en el pulmón mal me veía porque la cosa iba muy rápido, por otra parte si era infección temí tener que ingresar, no es que me moleste estar ingresado, al contrario porque la atención en la planta de neumología es buenísima y efectiva, pero es que trastoca a toda la familia y me fastidia.

Al final me vine contento pensando que vamos a conseguir atajar la infección y que en unos días estaré mucho mejor, es exactamente lo que me pasó en navidades y después volví a poder andar sin oxígeno por la calle.

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